domingo, 18 de diciembre de 2011

USAER DE LA COMPETENCIA A LA INCOMPETENCIA

La USAER constituye una propuesta para iniciar la reorganización de la Educación Especial. Es la instancia técnico-operativa y administrativa de la Educación Especial que se crea para ofrecer los apoyos teóricos, técnicos y metodológicos para la atención de los alumnos con necesidades educativas especiales en el ámbito de la escuela regular, favoreciendo así, la integración de dichos alumnos y elevando la calidad de la educación.

A 15 años de esta reorientación es de esperar que las respuestas técnico-administrativas, hayan tenido una influencia positiva en nuestra educación, y con ello se refleje en la eficacia terminal, pero esto no es así.

Para la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de acuerdo con los resultados de un estudio del organismo, el sistema mexicano de educación básica ocupa el último lugar entre los 27 países que conforman la organización.

Tras una muestra para medir la calidad educativa, la OCDE identificó que 65.9% de los mexicanos de 15 años tienen competencias insuficientes en matemáticas, y 52% en la capacidad para leer textos (Sánchez, Alfredo. 2006).  Por otro el Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE), publicó el año pasado, en su detallado reporte de trescientas páginas que, sólo el 20 % de los alumnos de tercer grado de secundaria logran desarrollar cabalmente las habilidades matemáticas que el currículo establece para su edad y grado. El restante 80% sólo puede resolver problemas que implican una sola operación (INEE, 2005).

El nivel de aprovechamiento escolar de los estudiantes que aspiran entrar a Bachillerato ha disminuido en los últimos tres años en las materias de matemáticas, español y geografía, según revelan los resultados del examen único de ingreso, aplicado por el Centro Nacional de Evaluación (Ceneval). En Matemáticas, por ejemplo, el promedio de aciertos en el examen único fue en el 2002 de 48.8 por ciento, mientras que en el 2004 fue de 46. 9 por ciento. Además, las materias de Historia y Química se mantienen por abajo del promedio global de aciertos, que es de 46 por ciento (Escamilla Guadalupe, 2006).


Por otro, en un estudio sobre la eficacia de la Integración educativa, González (1997) hace un seguimiento de la integración de un grupo de niños con NEE, de donde obtiene los siguientes datos.

En marzo de 1993 la Dirección de Educación Especial inicia la organización y operación del proyecto general para la Educación Especial en México, el cual propició la reorientación técnica y operativa de esta modalidad de atención.

A 4 años de esta reorientación encontramos que el centro de orientación, evaluación y canalización No 2, evalúa las NEE con la Prueba Monterrey, que se sustenta en los principios de desarrollo psicogenético, y su objetivo es identificar desarrollo de las estructuras cognitivas necesarias para el acceso a la lectura y escritura y al cálculo.


De la aplicación de este instrumento se deriva lo siguiente: “Escolar masculino de 6.7 años, que presenta problemas de lenguaje y obtiene en la prueba Monterrey un perfil bajo por lo que se sugiere asista a escuela primaria regular y reciba terapia de lenguaje y apoyo pedagógico”.

No se hace referencia a las NEE, ni se emplea el currículo para determinar estas necesidades especiales. Sin embargo en un documento interno del USAER se señala que “las necesidades educativas especiales sólo podrán determinarse tras un proceso de evaluación amplio del alumno en relación al currículo y del contexto escolar y socio familiar” (Documento interno de la USAER).

El niño es canalizado al USAER-II-3, aquí la profesora de apoyo hace la siguiente descripción: “En este periodo X mostró cambios benéficos en su actividad y académicos aunque‚ estos fueron mínimos en relación al grupo. Pedagógicamente: español. El programa de maduración se observa que en coordinación gruesa aun presenta dificultad en equilibrio en un solo pie, al saltar; logra caminar, correr rodar con ojos abiertos; en coordinación fina logra cachar con dos manos en mínima distancia hace trazos grandes en el cuaderno aun no se ubica del todo bien requiere apoyo. El trabajo con propuesta palmea palabras e inicia el manejo de vocales donde requiere de apoyo visual”.  (Tomado de la carpeta de caso del USAER-II-3)

González Guadarrama (1997) señala que las estrategias de evaluación que emplea el centro de orientación, evaluación y canalización No 2 y USAER-II-3, son las que se derivan del proyecto de Grupos Integrados, que desde el enfoque de la evaluación curricular, es calificado de paralelo y segracionista. Y a cuatro años de la reorientación y operando el proyecto USAER, advierte que no se cuenta con estrategias técnico-metodológicas de evaluación relacionadas con el enfoque curricular.

.En este sentido la Prueba Monterrey se origina de un enfoque psicogenético, y éste enfoque define al niño con problemas de aprendizaje como: “el niño con problemas en el aprendizaje es, fundamentalmente, un niño con plenas capacidades cognoscitivas, o de inteligencia normal, pero que por razones particulares posee dificultades en torno a la adquisición de la lecto-escritura y el cálculo, pudiendo aún manifestarse brillante en otras áreas de conocimiento.” “No podemos decir que este niño posee una determinada patología, a la cual adscribirle las causas del problema, la realidad es otra: las razones particulares de su dificultad en el proceso de aprendizaje de determinadas áreas de conocimiento, radican por un lado en un bloqueo o falta de desarrollo en el proceso psicogenético de las nociones del número natural y de la lengua escrita; y por otro lado, en el método pedagógico tradicional de la enseñanza de la lecto-escritura y el cálculo.” (SEP 1984. Los grupos integrados, México.)

Este método parte del principio,  de uniformidad del proceso de enseñanza-aprendizaje y del supuesto de que todos los alumnos de determinada edad se encuentran en iguales condiciones para iniciar el aprendizaje formal de la lecto-escritura y el cálculo; en consecuencia, todos los niños son sometidos a las mismas actividades escolares, monótonas y rutinarias, al ritmo que establece y demanda el programa, sin tomar en consideración las necesidades y diferencias específicas de cada alumno, por ejemplo, el nivel de desarrollo de las estructuras psicogenéticas necesarias para el abordaje de un nuevo conocimiento. (SEP 1984. Los grupos integrados, México.)

Así para González Guadarrama el uso por parte del USAER de estrategias metodológicas del proyecto de Grupos Integrados, señala una contradicción con respecto a los objetivos que persigue el USAER, en términos estrictamente conceptuales, ya que para el proyecto de grupos integrados los niños con problemas de aprendizaje que requieren su servicio son aquellos que: “presentan  problemas de aprendizaje, pero este problema no se debe a que posee una determinada patología, sino a un bloqueo o falta de desarrollo en el proceso psicogenético de las nociones del número natural y de la lengua escrita y que se enfrentan a un método de enseñanza aprendizaje que no toma en consideración las necesidades y diferencias específicas de cada alumno relacionadas con el nivel de desarrollo de las estructuras psicogenéticas necesarias para el abordaje de un nuevo conocimiento” (SEP 1984. Los grupos integrados, México.)

Mientras que para el USAER considera las NEE como el propósito de su intervención, considerando que un alumno presenta necesidades educativas especiales cuando en relación a sus compañeros de grupo, enfrenta dificultades para desarrollar el aprendizaje de los contenidos consignados en el currículo escolar por lo que a su proceso educativo requiere que se incorporen mayores recursos y/o recursos diferentes, a fin de que logre los fines y propósitos planteados en él.

El concepto de necesidades educativas especiales no remite a una dificultad en particular, sino a los requerimientos educativos especiales que surgen en la interacción del alumno con el contenido educativo en los contextos donde se desenvuelve.

La Prueba Monterrey se sustenta en un enfoque psicogenético, que considera las dificultades que un niño tiene al adquirir nuevos conocimientos, “se deben a que los métodos de enseñanza no están acorde con su desarrollo psicogenético” (SEP 1984. Los grupos integrados, México.).

Mientras que las NEE como lo señala Luque y Romero (2002) es una conceptualización operativa que busca la adecuación del sistema educativo al niño que las tiene y dejarán de ser especiales para ser simplemente necesidades como las del resto del alumnado, en la medida que los recursos del centro sean óptimos, su profesorado y equipo docente mantengan la implicación tutorial apropiada y se considere al niño como núcleo fundamental de la enseñanza y al que se adecua el currículo. Por lo que al traducirse en operatividad no solo implica la adaptación de los métodos de enseñanza aprendizaje al niño, sino la adaptación del contexto escolar a las necesidades especificas del escolar. ¿La Prueba Monterrey logra adaptarse a esta conceptualización operativa?

No queremos detenernos en análisis teóricos metodológicos, sino situarnos en las siguientes consideraciones. Si bien para González Guadarrama (1997) la USAER-II-3 no logra desarrollar estrategias que se deriven del acceso al currículo y sigue empleando modelos psicogenéticos, esto implica un problema en las estrategias de identificación, atención y capacitación.

Como él señala desde 1992 en las juntas de consejo técnico, se empezó a trabajar sobre el modelo curricular y las estrategias a seguir en las adaptaciones curriculares para dar respuesta a las NEE de los alumnos. No obstante en 1997 se sigue usando procedimientos empleados en Grupos Integrados y Centros Psicopedagógicos.

¿Se quiere terminar con un sistema de educación paralelo para promover el respeto a la diversidad? O lo que se desea en verdad es ¿terminar con un subsistema de educación especial para reducir el gasto público?

Para responder a esta pregunta centremos muestra atención en las Necesidades Educativas Especiales desde su conceptualización operativa. La determinación de las NEE implica estrategias técnico-operativas, que anteceden a las adaptaciones curriculares y extracurriculares, si están bien determinadas las NEE de un niño, implica que las estrategias técnico-operativas son congruentes con el modelo de NEE y se procura la integración del alumno. Si no es así, esto quiere decir que a 13 años de la reorientación técnico operativo no se ha consolidado el proyecto de integración educativa.

Siguiendo esta línea de razonamiento, que esta pasando con los problemas de aprendizaje, lenguaje, conducta, emocionales, que son considerados como necesidades educativas especiales que se atienden en las USAER. Actualmente la operación del servicio de las USAER se ciñe a lineamientos técnicos pedagógicos, existe claridad sobre estos lineamientos. ¿Qué pasa dentro de los servicios de los USAER?